Göteborg y su paraíso natural: las islas del archipiélago

Göteborg y su paraíso natural: las islas del archipiélago

Si eres de los que desea pisar Suecia en verano y te haces estas preguntas: ¿Existe el verano tal y como lo conocemos? ¿Tienen lugares para bañarse? Te puedo asegurar que la respuesta a todas las preguntas es afirmativa. Ahora bien, si te has decidido visitar este país nórdico durante los meses de nuestro caluroso verano (o sea julio y agosto) será como jugar a la lotería. Puede que tengas días de sol o simplemente te pases toda tu estancia con una lluvia torrencial que acabe con tu paciencia y evapore tus infinitas ganas de iniciarte en la fotografía de paisaje. Yo pasé un agosto por Göteborg, la segunda ciudad sueca más importante después de Estocolmo. Para muchos es una ciudad gris en la costa oeste sin mucho atractivo y cuya ventaja reside en ser un lugar de paso, sin tanto ajetreo turístico, situada entre dos grandes capitales nórdicas: Oslo y Dinamarca. Sin embargo, si decides ampliar tu estancia a algo más de un par de días puedes descubrir uno de los secretos mejor guardados que posee la ciudad: el archipiélago de islas.

Más de un millar de islas salpican la costa oeste sueca de norte a sur. Algunas son grandes, tienen puertos y son accesibles para visitar. Otras solamente son islotes o escollos deshabitados pero que son un paraje natural que merece la pena descubrir aunque sea observándolos desde lejos cuando pasas con el ferry. Para los habitantes de Göteborg, el archipiélago de las islas es un pulmón natural que les sirve como lugar de desconexión los fines de semana, el escondite para su casa de veraneo o el lugar ideal para la práctica de deportes acuáticos o zona de baño al aire libre.

El archipiélago se divide en las islas del lado norte que la conforman Hälsö, Björkö, Öckerö, Kalvsund, Höno o Vinga mientras que en el archipiélago sur se pueden visitar Styrsö y Brannö, las islas más grandes, y otras más pequeñas como Asperö, Rivo, Galtero, Stora Kanso, Vargö o Vrångö. Estas islas son conocidas por sus rocas graníticas de relieve esculpido. Algunas sobresalen del agua y parecen los lomos de ballenas que emergen de las profundidades del mar. Pero también las islas más grandes cuentan con pueblos pesqueros pintorescos, algunos son de verdadera postal con las casas construidas y pintadas al más puro estilo sueco, que encontramos en muchas guías de viaje.

Acceder a estos enclaves naturales es relativamente fácil. Si se quiere acceder a las islas del sur, este paraje natural se encuentra a escasamente unos 20 minutos del centro de la ciudad en tranvía. En la parada de Saltholmen debes coger un ferry para ir a la isla que escojas. Normalmente la compañía de ferries Styrsöbolaget gestiona todo el tráfico de esta zona. Para visitar las de la zona norte se puede llegar a la zona en bus (290 o 291) que se coge desde la estación de tren Nils Ericsson. Una vez que se llega hasta Lilla Varhollmen también se puede acceder a la isla de Höno con un ferry y desde esta se puede acceder a Fotö, Öckerö y Hälsö a través de un puente. Con lo cual alquilar una bicicleta es una buena alternativa si se quiere ver estas islas.

Pasear por sus islas es sumergirte en la verdadera cultura sueca. Puedes ver a algunos practicar el deporte de Rollerski, un palo al que se le añade ruedas para practicar el esquí de fondo durante los meses de verano. Estas islas son las más ideales para practicar este deporte ya que a ellas no se pueden acceder en coche y el tráfico es insignificante. Por otro lado, el hecho de no tener tanto ajetreo resulta de lo más agradable para realizar rutas a pie. Las islas más grandes tienen caminos para senderistas que llevan a playas desiertas, caminos por bosques en medio de las islas o pequeños puertos escondidos que son un descubrimiento.

Pero los menos activos también pasan las horas recolectando las llamadas bär (bayas) que luego incluirán en sus deliciosos postres suecos. Suecia posee en su naturaleza una infinidad de variedades de estos frutos silvestres como las Björnbär (moras), Röda Vinbär (grosella roja), Skogshallon (frambuesa silvestre), el Blåbär (arándano azul) o el Lingon (arándano rojo).

Una de estas islas, Styrsö, tiene incluso medio de transporte propio: el flakmoped o lastmoppe como lo llaman los suecos. Es un ciclomotor de 3 ruedas con una especie de carretilla delante. Tiene este diseño tan peculiar porque antiguamente se dice que las esposas recogían a sus esposos cansados cuando venían de trabajar con una carretilla y así los llevaban a sus casas. Puede decirse que este ciclomotor y el barco son el transporte estrella de este archipiélago.

Lo cierto que los mejores meses para visitarlas son mayo y, sobre todo, junio ya que es el mes en el que hay más luz solar. Y es tanta la alegría que los suecos tienen por tener luz que para el inicio del solsticio de verano, entre el 20 y el 26 de junio, realizan un ritual llamado Midsommar. Esta tradición es de las más importantes del país y consiste en que los suecos se van a sus amados espacios naturales, que otra cosa pero de eso van sobrados, y se reúnen para beber y cantar en plan familiar con sus trajes típicos, muchas veces alrededor de una cruz de madera adornada con flores que los niños han recolectado por el campo. Si estás por Göteborg y quieres ver la festividad más importante de Suecia, no dudes que podrás vivir esta fiesta en todo su esplendor en el archipiélago de las islas.

Periodista cultural y blogger de viajes de Barcelona. Apasionada del arte, los viajes y la fotografía.

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One Comment

  1. Jul 4, 2017

    Viajé a Suecia, pero no descubrí uno de los secretos mejor guardados de Göteborg, como tú dices, ese hermoso archipiélago de islas. Ahora lo he descubierto con tu relato y con las imágenes que has subido. Me fijo mucho en el tipo de roca porque me gustan esas piedras con borde fino erosionadas por el agua; algunas veces me traigo alguna de recuerdo y luego la pinto.
    También me has hecho conocer ese deporte, el Rollerski; tu fotografía ha sido la mejor descripción.
    Cuanto me gustaría caminar ahora mismo por cualquier sendero de esos que van a playas desiertas, pero me parece que Joseph tendría que llevarme en uno de esos transporte estrella, los ciclomotores .

    Saluditos viajeros, Perdida entre culturas.

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