Puerto Nariño, de la Amazonía Colombiana para el Mundo

Puerto Nariño, de la Amazonía Colombiana para el Mundo

Puerto Nariño es una pequeña población al interior de la amazonia colombiana que se ha convertido en uno de los lugares más deseados por los viajeros exploradores que pasan por esta apartada zona del mundo. Es reconocida por su organización comunitaria que la ha llevado a ser declarada “destino sostenible” por las autoridades colombianas, la primera en el país. En este lugar residen comunidades indígenas en su gran mayoría pero también se han establecido personas de diferentes partes del país y algunos extranjeros, que han llegado como investigadores y se han contagiado de la buena energía del lugar. A continuación, 5 motivos por los que se debe visitar este destino:

Puerto Nariño - Amazonas

Puerto Nariño – Amazonas

Las comunidades indígenas y sus rituales abiertos en Puerto Nariño

En el mundo actual, quedan pocos ejemplos de comunidades que consideren la naturaleza como lo más sagrado. Se tienen que buscar lugares perdidos en la selva, como Puerto Nariño, para encontrar estos casos donde se le brinda diariamente ritual a la tierra, la Pacha Mama. Lo más interesante, es que algunas de estas, son abiertas a los visitantes y permiten la entrada a los viajeros que lleguen de todas partes del mundo, a compartir sus historias, reflexiones, cantos y bailes, al calor del fuego. En esta experiencia, que inicia con una especie de “bautizo” donde las abuelas sabias identifican a cada uno de los asistentes con un determinado animal de la selva según la energía que perciban de cada uno, es todo un recorrido mitológico por las tradiciones y creencias indígenas del amazonas. Al final, más allá del rato agradable, quedan en la cabeza de los asistentes, una serie de reflexiones frente al trato responsable de la naturaleza y una serie de inquietudes frente a las acciones que se realizan a diario.

El "Bautizo"

El “Bautizo”

La cultura del reciclaje

Puerto Nariño es un gran ejemplo de cómo gestionar los residuos en las comunidades, incluidos los que generan los turistas cuando llegan al lugar. Cada día es menos la cantidad de basura que, al final, se lleva al relleno sanitario municipal. Si se trata de residuos orgánicos, la gente ya los sabe manejar para convertirlos en abono. Si son plásticos u otros residuos similares, los utilizan para la decoración, como materiales para la construcción, etc. 80% de los residuos se reutilizan o reciclan. Las artesanías que se venden allí, son hechas con material de reciclaje o bien, con fibras naturales que se han caído de los árboles. Aquellos viajeros que quieran ahondar en estas prácticas sostenibles, también pueden ir a Puerto Nariño a aprender, a compartir con locales, a sentarse a trabajar con ellos en sus actividades diarias.

Jardínes agrupados con botellas de plástico

Jardínes agrupados con botellas de plástico

La arquitectura típica de Puerto Nariño

Por sus características geográficas, Puerto Nariño se ha tenido que adaptar a un clima húmedo y con temporadas de lluvia muy fuertes. La arquitectura típica de este municipio, recoge la alegría de sus habitantes en la mezcla de colores que tienen las casas y aprovecha la profunda y aparentemente infinita selva para tomar de ella la madera necesaria para la construcción. La mayoría son casas de dos pisos (plantas), con balcones, muchas veces con las escaleras de acceso al segundo piso desde el exterior, algo que no deja de ser curioso pero que responde al crecimiento demográfico donde las familias cuyos hijos tenían hijos y pareja, solían (suelen) construir en casa propia un apartamento independiente, elevando en un piso la casa.

Arquitectura tradicional de Puerto Nariño

Arquitectura tradicional de Puerto Nariño

Los atardeceres sobre el río Amazonas

En la selva no hay un espectáculo más apasionante, excitante y pacificador, que ver el paisaje. El paisaje se convierte en todo momento en una experiencia apasionante, aparentemente estática pero absolutamente dinámica. Pero un amanecer o un atardecer, son verdaderamente impresionantes. Los colores que toma la selva son intensos, difícilmente retratables, no solamente por las cámaras, sino porque el escenario se acompaña de los cantos de las aves, micos, insectos y todos los seres vivos del pulmón del mundo; es tan impresionante el show que incluso, el hecho de tener una cámara en mano, sería sinónimo de perder buena parte de la emoción del momento. Y es que estar frente al imponente río Amazonas, el más caudaloso del mundo y amenazado por una raza humana que se siente el centro de todo, genera una sensación de paz y esperanza. La selva le recuerda al hombre que es parte de un mismo ecosistema vivo y que se necesita de una ética y conciencia planetaria para garantizar la supervivencia de nuestra especie.

Atardecer en Puerto Nariño

Atardecer en Puerto Nariño

Los motores son una excepción entre sus calles

La vida “civilizada” gira alrededor de los motores, las ciudades están pensadas para privilegiar la aglomeración de masas, sobre todo en grandes urbes. Encontrar en el mundo casos como los de Puerto Nariño, donde hay tres vehículos motorizados (una pequeña ambulancia y dos tractores recolectores de basura), es toda una hazaña y un desafío. Lo más interesante es que, por la cultura de reciclaje y compostaje, uno de los tractores ya ni se utiliza y el otro, cada vez tiene que hacer menos recorridos por el pueblo. Sin querer queriendo, este modelo atrae cada vez más aventureros y curiosos que incluso van a visitar el relleno sanitario que, poco a poco, se convierte más en un parque y un centro de atracción que un basurero municipal. Lo único que realmente se entierra, es el desecho hospitalario con unos manejos especiales por la salubridad de los habitantes.

Tractor recolector de basuras

Tractor recolector de basuras

Claramente, este lugar no es apto ni interesante para el típico viajero de masas que llega más por curiosidad que por otra cosa y no genera ningún aporte más allá de la basura que lleva y sus propios residuos biológicos. Esto último está haciendo pensar a las autoridades locales en un cobro de un peaje para los visitantes que, incluso, puede ser utilizado para consumir productos del lugar, para que no se convierta en un cobro por derecha. Lo que se busca es el desarrollo de un turismo más responsable, alternativo, donde el viajero sea co-constructor de un destino próspero y sostenible y llegue con la disposición de recorrer un pueblo que día tras día se convierte en un museo de la sustentabilidad, exponente de una ética global que se requiere para esta sociedad deshumanizada y desnaturalizada. Con iniciativas de este tipo, la paz y la felicidad serán una realidad para viajeros y comunidad local en cualquier parte del mundo.

Jorge Bonilla

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One Comment

  1. Abr 27, 2016

    Hola Jorge, me encantaría conocer este precioso lugar, y poder disfrutar de estos atardeceres tan especiales. Saludos

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