Mireia Peña Pla Eventos , , , , , , , , , , , , , , , 8 Comentarios

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El pasado lunes 03 de abril BCN travel bloggers organizó junto con la asociación FAADA de defensa de los animales una charla sobre turismo responsable con los animales en la sede de B the Travel Brand en Barcelona (Diagonal, 512 – Barcelona).

Presentación de Barcelona Travel Bloggers

Presentación de Barcelona Travel Bloggers

BCN travel bloggers participó con la presentación de la asociación a los asistentes y su compromiso con el turismo responsable, que no sólo implica un turismo responsable con los animales sino también un turismo que ayuda al desarrollo de las poblaciones locales y la defensa del medio ambiente junto con colaboraciones con ONGs. También es importante para BCNtb que las actividades culturales que se visitan en los países de destino sean aquellas que no consistan únicamente en un espectáculo sino que sean actividades culturales reales que no conviertan los lugares en ‘circos’. El compromiso va desde evitar este tipo de actividades menos responsables a no bloguear sobre ellas o hacerlo en un sentido crítico.

Poco después se inició la presentación por parte de Maria y Andrea, miembros del departamento técnico de FAADA. La presentación iba dirigida a sentar las bases del turismo responsable, campaña que FAADA está llevando a cabo desde el 2011. Este turismo responsable implica que el turista o viajero no participe de actividades irresponsables con los animales y ello se refiere tanto a la realización de la actividad en sí misma como a su divulgación mediante imágenes o textos.

La problemática es más amplia de lo que inicialmente podríamos pensar. De hecho, incluso se puede establecer una relación entre el uso de una especie en actividades turísticas y su extinción.

La sonrisa triste del delfín

Los delfinarios son quizás uno de los más conocidos, especialmente a raíz de la campaña reciente que hizo FAADA para conseguir el cierre del delfinario del Zoo de Barcelona . Resulta sorprendente saber que en el estado español hay 12 delfinarios y que uno de ellos abrió el año pasado. De hecho España es el número 1 en Europa en cuanto a delfinarios.

El problema de los delfinarios no es sólo que se mantengan cetáceos en cautividad. Son animales salvajes en origen que en la naturaleza nadarían 150 km al día y se sumergirían a profundidades superiores a 100 m, queda claro que el cautiverio no puede ni por asomo asemejarse a su hábitat natural. Pero que además actualmente se están ofreciendo espectáculos y extras que implican interacción de los clientes de los delfinarios con estos animales. Esto les conlleva un estrés adicional por la exposición permanente, espectáculos diarios, alimentación artificial, por nombrar unos pocos.

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

No debemos olvidar que los cetáceos son animales extremadamente inteligentes y que suelen vivir en grupos sociales que definen ellos mismos. En el caso del cautiverio, los grupos sociales son impuestos, antinaturales, un elemento de estrés adicional. La entrada de nuevos miembros en muchas ocasiones termina con la sedación de todos los animales o parte del grupo para que el proceso de aceptación sea más sencillo.

Está demostrado que los cetáceos en cautiverio tienen mayor incidencia de infecciones dentales, problemas gastrointestinales por estrés o por indiscreciones alimentarias (se tienen que someter a gastroscopias frecuentes por la ingestión de gorras y otros objetos que caen a la piscina, lo que implica sedaciones y anestesias innecesarias), problemas oculares posiblemente asociados al cloro, o las aletas dorsales caídas en las orcas, que sólo aparecen en animales en cautividad.

Algo que resulta especialmente sorprendente es ver a niños de muy corta edad alimentando con la mano a cetáceos en cautividad. Independientemente de todo lo anteriormente mencionado sobre lo dañino del cautiverio para los animales, el riesgo de accidentes en animales cautivos y estresados es elevado con lo que resulta preocupante que estos espectáculos e interacciones estén en muchas ocasiones dirigidos a público infantil.

En el mundo de los cetáceos hay otra actividad que se está poniendo de moda, especialmente en lugares como el caribe. Le llaman animales en semi-libertad (la libertad o se tiene o no se tiene, pero no se puede tener a medias). En estas actividades se lleva a los turistas en barco a la zona donde tienen encerrados a los cetáceos donde se pueden bañar con ellos. No se puede decir que estos cetáceos sean animales libres. Están siendo obligados a relacionarse con grupos de humanos de forma constante y la prueba es que más de una vez puede haber accidentes. No debemos olvidar nunca que estos animales son salvajes y pueden tener respuestas inesperadas en situaciones aparentemente no de riesgo. Por algo las compañías que hacen estas actividades hacen firmar un documento que las exime de responsabilidades en caso de haber algún accidente.

Elefantes sin alma

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

Una de las principales líneas de actuación de FAADA en la defensa de un turismo responsable de los animales ha sido desde siempre la de los elefantes. Todos nos hemos sentido seducidos por la idea de subir a uno de estos colosos y pasear desde sus lomos. Actualmente hay muchísima demanda en los países asiáticos. Tailandia fue el primero en promocionarlo y ahora parece que empiezan a hacer un control de la actividad, pero el público que lo desea lo acaba encontrando en Sri Lanka, Vietnam o Camboya con las mismas malas condiciones que fueron denunciadas en su momento en Tailandia. Las condiciones en las que mantiene a los animales son del todo inaceptables.

La aparentemente resistente columna vertebral del elefante no es tan fuerte como pueda parecer. Esto, sumado a que los animales tienen constantemente varios turistas encima, que no se les da descanso de carga ni siquiera cuando no están trabajando, que no disfrutan de libertad para moverse en ningún momento ya que cuando no están paseando turistas están atados con cadenas, hace que tengan una vida miserable.

Tampoco son menos malos los espectáculos en los que los elefantes adoptan posturas antinaturales (como elefantes sentados y levantando las extremidades anteriores del suelo) o los espectáculos en los que, por ejemplo, pintan. Es evidente que esto no son comportamientos innatos de estos animales lo cual implica que ha habido un proceso de entrenamiento. El elefante no es un animal sumiso, es el más grande, su voluntad no es fácil de doblegar. Y esto nos lleva a pensar en cómo se consigue que estos gigantes hagan lo que los humanos quieren.

La respuesta es el Paajan, el programa tradicional de entrenamiento que significa literalmente romper el alma en tailandés. Este sistema de entrenamiento se basa en una violencia física extrema. Se utiliza el hook, un palo con un gancho de hierro en su extremo, con el que se golpea al elefante constantemente en zonas especialmente sensibles (interior de las orejas, axilas, trompa, etc). La piel del elefante mide unos 2,5 cm de grosor, así que no es difícil imaginar la fuerza que tienen que hacer los “entrenadores” para provocar las lesiones que se pueden ver en el vídeo. Además mantienen a los elefantes encerrados en jaulas en las que no se pueden mover, les impiden tumbarse a descansar, les privan del sueño y del alimento hasta que el coloso se rinde ante el humano. A partir de entonces, el elefante adquiere un miedo hacia su “cuidador” que le durará de por vida, por algo dicen que tienen tanta memoria…

La industria de los elefantes comenzó con la industria maderera. Hoy lo que transportan es menos pesado que un gran tronco, pero el proceso por el que pasan para domesticarse es el mismo y eso vuelve a poner encima de la mesa la ética. El elefante no está diseñado para obedecer a nadie…

Lobos con piel de cordero – los falsos santuarios

A raíz del tema de la protección de los derechos de los animales y el turismo sostenible, han empezado a proliferar los llamados santuarios para atraer al turista. Muchos de ellos hacen una gran labor y dan una segunda oportunidad para una vida más tranquila y lejos del maltrato a animales que provienen de circos, zoológicos o actividades con animales dirigidas al turista como las que hemos mencionado.

El problema aparece cuando se camuflan de santuarios lugares en los que se hacen actividades con animales que están alejadas de la protección y el bienestar de éstos. Los lugares en los que los elefantes se dedican a hacer paseos con turistas y siguen atados mientras no pasean a turistas o que ofrecen como actividad que los turistas alimenten a los elefantes con los mahouts (sus amos) encima, suelen ser falsos santuarios, en realidad son animales explotados.

En caso de querer viajar a un santuario, FAADA puede asesorarnos sobre lugares que cumplen los estándares de verdaderos santuarios en el país de destino que busquemos. También tienen su servicio de contactos internacionales que pueden ayudarnos a conocer las características reales de un supuesto santuario. Y lo que es muy importante, si vamos de viaje a un santuario y sospechamos que no es tal, hay que contactar con FAADA para que hagan la evaluación. Nuestra colaboración es importante para terminar con estas prácticas abusivas (en este caso sumamos el engaño o estafa económica a la explotación animal con lo que es, si cabe, más grave).

Nos explican en FAADA que los verdaderos santuarios cumplen estos requisitos:

  • No reproducen a no ser que haya un estudio de conservación y reintroducción en marcha
  • No se explota a los animales
  • No hay contacto directo con los animales como regla gneral
  • Origen de los animales siempre de rescate (no compra)
  • Exigen medidas de seguridad e higiene por el riesgo de transmisión de enfermedades / vacunas
  • Cumplen criterios altos de bienestar animal, naturalización y enriquecimiento ambiental

Cuando el gato no ronronea

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

Los grandes felinos son otro de los grandes atractivos turísticos con animales. Los templos de tigres en Asia y los paseos con grandes felinos sobretodo en Sudáfrica son las principales actividades que se hacen con estas especies. Los felinos que se utilizan para estos fines suelen ser animales jóvenes, de hasta dos años. Hasta entonces es cuando ‘no se consideran tan peligrosos’ (aunque lo son). Pasado este tiempo, tienen dos posibles salidas, a cuál peor: la caza ‘enlatada’ o el tráfico de cuerpos y partes para la medicina tradicional china.

Algo que resulta preocupante es que los tigres son CITES 1, el máximo grado de protección que se puede aplicar a una especie, y hay más animales en cautividad que en libertad. Un animal que proviene del cautiverio no se puede liberar. De hecho la reintroducción es una de las partes más complejas en la conservación de una especie, con lo que no sirve decir que ‘por lo menos hay en cautividad’.

El caso más sonado fue el del Tiger Temple de Tailandia. A este lugar acudían los turistas para hacerse fotos al lado del tigre. Durante años se habían denunciado prácticas irregulares pero no había manera de terminar con él. Finalmente se consiguió que lo cerraran y en sus instalaciones encontraron partes de animales, crías y fetos en conservación. Además, se demostró lo que era una verdad a gritos: los animales expuestos estaban sedados.

Todo gira alrededor de tener la fotografía

No es infrecuente encontrar en muchos lugares personas locales con animales exóticos y que nos los ofrecen (o incluso nos los ponen encima directamente) para que nos saquemos una fotografía con ellos. Esto va desde serpientes, aves de cetrería o incluso primates. Ahora parece que están en auge las aves de cetrería, que suelen vivir en condiciones lamentables, enjaulados, estresados,… aves que están diseñadas para dominar los cielos…

En el caso concreto del macaco de Berbería, hoy en día se encuentra en peligro de extinción por culpa de los humanos, por su uso para las fotografías en los mercados de países como Marruecos.

Cuando nos ofrecen una fotografía con un animal exótico, es necesario plantearse en qué lugar debería estar ese animal y rechazarla. Una foto más o menos no cuenta, pero si los que viajamos tomamos consciencia de ello, llegará un momento en el que este tipo de actividad no sea rentable.

 

Viajar y cambiar de lugar recrea el ánimo, decía Séneca… ¿cabalgar también?

En muchos destinos se ofrece la posibilidad de cabalgar a lomos de un caballo, un camello o un burro o incluso los paseos en carruaje. Aquí las líneas son menos claras puesto que efectivamente existen lugares remotos en los que puede ser hasta necesario desplazarse en este tipo de transporte.

Es importante observar en estas situaciones que los animales se mantienen en condiciones adecuadas, disfrutan de los descansos necesarios y cumplen unos mínimos. Además es importante plantearse si este tipo de turismo tiene sentido en el lugar donde estamos. Por ejemplo, en grandes ciudades como Barcelona o Nueva York quizás nos deberíamos hacer alguna pregunta como por ejemplo, ¿es realmente necesario hacer un paseo en carro de caballos, siendo que hay múltiples alternativas que no implican animales para visitarlas?

 

Vuelos de colores en blanco y negro

Se están poniendo de moda en restaurantes y hoteles espectáculos con loros. Estos animales son entrenados con amenazas y refuerzo negativo y privados de alimento hasta que se consigue que hagan lo que el ‘entrenador quiere’. Son animales en los que la privación de alimento produce una enorme frustración.

Hay que tener en cuenta que suelen ser animales sociales que vivirían en bandadas y volarían centenares de kilómetros cada día. Para impedirles el vuelo se les mutilan las falanges de modo que las alas tienen una longitud insuficiente para poder volar correctamente.

A nivel comportamental, los loros son animales que tienen lo que se conoce como neofobia. Esto significa que los cambios les producen miedo y les cuesta aceptarlo. La respuesta natural a una situación nueva en un loro es la de huir. Al amputarles las falanges, no pueden hacerlo y su estrés llega a niveles altísimos. Muchos muestran comportamientos de pica (arrancarse las plumas) por estrés y llegan a hacer lo que se conoce como estereotipias (movimientos repetitivos asociados al estrés por cautiverio que no se observan en libertad).

 

Cuando la cultura es crueldad

Junto a todo lo que hemos comentado, cada cultura tiene sus propias tradiciones y en muchas ocasiones el maltrato animal forma parte de ello. No hace falta ni mencionar el tema de las corridas de toros y los ‘toros embolados’, pero en otros países tenemos desde cobras con las bocas cosidas a osos bailarines en Europa del este y peleas de gallos en muchos lugares. Participar de cualquiera de estas actividades hace que persista y nos convierte en cómplices.

 

En jaulas de cristal (o de hierro)

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

El equipo técnico de FAADA haciendo su presentación sobre turismo responsable

El tema de los zoológicos sigue generando polémica. En teoría un zoológico tiene tres objetivos: educación, conservación e investigación. Si se cumple alguno de los objetivos puede tener sentido pero lo cierto es que en la sociedad actual cada vez tienen menos.

Además, con el objetivo de conseguir beneficios, muchos zoológicos se están metiendo en el mundo de actividades paralelas con interacciones con los animales, que nada tienen que ver con los objetivos. Esto es así en Europa pero si nos vamos a determinados lugares del mundo, se pueden encontrar casos de maltrato extremo en zoológicos y granjas de cría.

Recientemente ha habido casos de accidentes en zoológicos por personas que imprudentemente saltaron las barreras y también un zoológico en el que los animales se encontraban famélicos y en estado de desnutrición. ¿Hasta dónde hay que llegar?

 

La mejor forma de ver animales: en libertad

Los avistamientos son la mejor forma de ver animales, además de la más gratificante. Es importante cumplir ciertas reglas puesto que también hay formas irresponsables de ver animales salvajes. Siempre hay que asesorarse y seguir las normas de los parques en cuanto a las distancias, no incomodar a los animales, no salirse de las rutas marcadas, etc.

Esto es así para los avistamientos en tierra (como safaris o avistamientos de otro tipo) pero también hay una normativa para los avistamientos de cetáceos que busca la seguridad tanto de las personas que hacen la actividad como el bienestar de los animales avistados. Es importante conocer cuáles son las normas y buscar empresas que cumplan las mismas a la hora de contratar estos servicios.

El turista también corre riesgos

Hemos comentado los riesgos en algunos de los apartados. Nos referíamos sobre todo a riesgos físicos por ‘ataques’ o situaciones descontroladas de animales salvajes en cautiverio que están sometidos a un estrés constante. Pero no hay que perder de vista los riesgos sanitarios que conllevan las interacciones con los animales. Los animales pueden transmitirnos enfermedades a nosotros (lo que se conoce como enfermedades zoonóticas) y nosotros también les podemos transmitir enfermedades a ellos (zoonosis inversas).

 

FAADA: una mano tendida para un mejor turismo responsable con los animales

FAADA hace años que se dedica al asesoramiento a turistas y particulares así como el de empresas relacionadas con el turismo como las agencias y turoperadores. Actualmente están trabajando con otras organizaciones a nivel internacional buscando la sinergia y así ofrecer un mejor servicio

En su web (http://turismo-responsable.com/) se puede encontrar un mapa interactivo en el que podemos consultar las recomendaciones para ser un turista o viajero responsable con los animales antes de viajar a cualquier destino.

Además, si seguimos sus redes sociales (Facebook y Twitter) podremos estar al día de todo el trabajo y los logros que tienen en su día a día.

Actualmente, 76 agencias, 222 bloggers y 23 hoteles han firmado su compromiso con el turismo responsable con los animales. Si queréis ver cuáles son los bloggers miembros (muchos somos de BCNtb), aquí tenéis el enlace: http://turismo-responsable.com/s121-blogs-de-viajes.

 

Hoy en día el tema del turismo responsable con los animales sigue teniendo un problema de desconocimiento entre el público general. La mayoría de gente está sensibilizada con los temas relacionados con el maltrato animal pero desconocen qué actividades pueden tener o no un maltrato asociado a no ser que sea algo muy evidente. Por ello, es extremadamente importante el trabajo de divulgación, tanto de lo que hace FAADA como lo que podemos hacer los bloggers y agencias a la hora de sensibilizar a nuestros seguidores. El bienestar animal tiene que ser un valor añadido en cualquier destino que visitemos.

 

Cómo colaborar

  • Buscar asesoramiento
  • Difundir
  • Contar las historias como bloggers
  • Sumarse a la iniciativa
  • Denuncia de casos concretos
  • Promover las practicas responsables

 

Este post ha sido escrito por Mireia, del blog La Mi voltant pel món

 

Sobre el Autor

Mireia Peña Pla

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La Mi voltant pel món és un blog personal de viatges en el que explico les meves experiències viatjant amb l’objectiu de fer arribar la meva passió a altres enamorats d’aquest món. Em vols seguir? Entra a http://www.lamivoltantpelmon.cat

8 Comments on “TURISMO RESPONSABLE CON LOS ANIMALES”

  1. Vir

    Muchas gracias por el post tan detallado, nosotros no pudimos asistir y es, sin duda, de mucha ayuda poder acudir a un post tan bien explicado, y cómo no en caso de duda a Faada directamente. Felicidades porque está perfecto!

  2. txell

    Hem de fer molta feina de sensibilització en aquesta línia com a associació i com a bloggers. Molt.bona crònica de com d’interessant va ser la xerrada, gràcies!

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